El Centro Histórico

POR CDMX ISOMÉTRICO · PUBLICADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026

El Centro Histórico es el lugar donde la Ciudad de México se apila sobre sí misma. Debajo de las calles está Tenochtitlan; encima, la ciudad virreinal; y encima de esa, la del siglo XX. Pocas zonas del mundo tienen tantas capas de historia tan juntas, y desde arriba todavía se alcanzan a distinguir.

El Zócalo, con la Catedral y el Palacio Nacional.
El Zócalo, con la Catedral y el Palacio Nacional.

La plaza más grande

El Zócalo, cuyo nombre oficial es Plaza de la Constitución, es una de las plazas más grandes del mundo. Ocupa el lugar donde estuvo una parte del recinto sagrado de Tenochtitlan, y desde el siglo XVI ha sido el centro político y religioso del país: a un lado está la Catedral y al otro el Palacio Nacional.

El nombre de zócalo tiene una historia curiosa. A mediados del siglo XIX se proyectó un monumento a la Independencia en el centro de la plaza, pero solo se llegó a construir la base, el zócalo. La gente empezó a llamar así a toda la plaza, el monumento nunca se terminó, y el nombre se quedó. Hoy, en muchas ciudades de México, a la plaza principal se le dice zócalo por esta razón.

En el mapa se reconoce de inmediato: es el gran rectángulo vacío en medio de manzanas apretadas. En una zona donde casi todo está construido hasta la banqueta, un espacio abierto de ese tamaño es una declaración de poder que se ha mantenido durante siete siglos.

El templo que estaba debajo

Durante siglos se supo que el Templo Mayor de los mexicas estaba en algún lugar debajo del Centro, pero no exactamente dónde. En 1978, unos trabajadores de la compañía de luz que excavaban junto a la Catedral encontraron un disco de piedra enorme con la figura de Coyolxauhqui, la diosa de la luna desmembrada. Ese hallazgo desató las excavaciones que sacaron a la luz la base del templo.

Para dejar el templo a la vista se demolieron varias manzanas de edificios, y hoy la zona arqueológica se ve en el mapa como un hueco irregular al noreste de la Catedral. El Templo Mayor se construyó en varias etapas, cada una encerrando a la anterior, y en las excavaciones se ven esas capas como las de una cebolla.

1978 aparece la piedra de Coyolxauhqui y empieza la excavación del Templo Mayor

La Catedral que tardó tres siglos

La Catedral Metropolitana se empezó a construir en la segunda mitad del siglo XVI y se terminó a principios del XIX. En ese tiempo cambiaron los estilos, los arquitectos y hasta el país: se comenzó en el virreinato y se concluyó en 1813, en plena guerra de Independencia. Por eso mezcla el renacimiento, el barroco y el neoclásico en un mismo edificio.

Junto a ella está el Sagrario Metropolitano, con una fachada barroca de piedra roja y blanca muy trabajada. Y debajo de las dos, el suelo blando del lago, que las ha hecho hundirse de forma despareja durante siglos. Si te paras frente a la Catedral y te fijas en la línea del piso, verás que no es horizontal.

El Palacio Nacional

El lado oriente del Zócalo lo ocupa el Palacio Nacional, construido sobre el terreno de las casas de Moctezuma. Fue residencia de virreyes, sede de gobierno y hoy lo es de la Presidencia. En sus patios y escaleras están los murales de Diego Rivera sobre la historia de México, pintados entre los años veinte y cincuenta.

En el mapa es la pieza más larga de la plaza: una fachada continua que ocupa toda una cuadra, con patios interiores que se ven como huecos dentro del volumen.

La traza y sus calles

Las calles del Centro forman una retícula que conserva la orientación de la ciudad mexica, girada unos grados respecto al norte. Muchas de ellas tienen nombres que cuentan lo que hubo ahí: Donceles, Tacuba, Moneda o la antigua Plateros, hoy parte de Madero. La calle Madero, que va del Zócalo hacia la Alameda, se hizo peatonal en 2010 y es hoy una de las calles con más gente caminando del país.

En ella está la Casa de los Azulejos, un palacio del siglo XVIII con la fachada cubierta de azulejos de Puebla, y a un lado la Torre Latinoamericana, el rascacielos que durante décadas fue el símbolo de la ciudad moderna.

La Alameda y Bellas Artes

Al poniente del Centro está la Alameda Central, creada a fines del siglo XVI. Es uno de los parques públicos más antiguos de América. Su trazo de caminos en diagonal que se cruzan en fuentes se distingue muy bien desde arriba, como una estrella verde en medio de la ciudad.

En su extremo oriente está el Palacio de Bellas Artes, de mármol blanco y cúpula de tonos amarillos y naranjas, que tardó treinta años en construirse por la Revolución y los problemas del suelo. Del otro lado del Eje Central están la Torre Latinoamericana y el Palacio Postal. Es probablemente el cruce más fotografiado de la ciudad.

Patrimonio y vida diaria

En 1987 la UNESCO inscribió el Centro Histórico y Xochimilco como Patrimonio de la Humanidad. El reconocimiento incluye cientos de edificios catalogados, pero el Centro no es un museo: es una zona donde vive y trabaja mucha gente, con comercios especializados por calles que siguen una lógica de siglos. Hay calles de papelerías, de lámparas, de vestidos de novia, de instrumentos musicales.

Esa mezcla es lo que lo hace difícil de conservar y a la vez lo que lo mantiene vivo. Muchos edificios antiguos se usan como bodegas en sus pisos altos, y buena parte de la población que vivía en el Centro se fue a otras zonas durante el siglo XX. Los programas de rescate de las últimas décadas han intentado que vuelva a vivir gente, y no solo que vaya a trabajar o a pasear.

La Alameda Central y Bellas Artes, al poniente del Centro.
La Alameda Central y Bellas Artes, al poniente del Centro.

Cómo verlo en el mapa

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