Ciudad Universitaria sobre la lava

POR CDMX ISOMÉTRICO · PUBLICADO EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · ACTUALIZADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026

La Universidad Nacional se construyó encima de un campo de lava. En lugar de arrasar la roca, los arquitectos la usaron como parte del proyecto, y el resultado es uno de los conjuntos modernos más importantes del mundo, reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Ciudad Universitaria: explanadas, edificios separados y calles curvas sobre la lava.
Ciudad Universitaria: explanadas, edificios separados y calles curvas sobre la lava.

Una universidad dispersa

Hasta mediados del siglo XX la universidad no tenía un campus. Sus escuelas estaban repartidas en edificios del Centro Histórico, muchos de ellos antiguos palacios y colegios. La idea de reunirlas en una sola ciudad universitaria tomó forma en los años cuarenta, y el terreno elegido fue el Pedregal de San Ángel, al sur.

El pedregal

El Pedregal es la lava que dejó la erupción del volcán Xitle hace unos mil setecientos años. Es un terreno áspero, de roca negra y grietas, donde durante siglos casi nadie construyó. Para un proyecto enorme parecía un problema.

Se convirtió en su sello. Los edificios de CU se asientan sobre plataformas de roca volcánica, los muros usan piedra del propio lugar, y los espacios abiertos dejan ver el terreno original. La reserva ecológica del Pedregal, dentro del campus, protege parte de aquel paisaje con su vegetación propia.

Arquitectura y murales

El campus se construyó a principios de los años cincuenta con la participación de decenas de arquitectos, bajo la coordinación de Mario Pani y Enrique del Moral. Se inauguró en 1954.

Su pieza más famosa es la Biblioteca Central, cuyas cuatro fachadas están cubiertas por un mural de Juan O'Gorman hecho con piedras de colores naturales. La Rectoría tiene un mural de David Alfaro Siqueiros, y el Estadio Olímpico Universitario, construido aprovechando la forma del terreno, lleva en su fachada un relieve de Diego Rivera.

En 2007 la UNESCO inscribió el campus central de CU como Patrimonio Mundial, por ser un conjunto que integra urbanismo, arquitectura, ingeniería, paisaje y artes plásticas.

2007 la UNESCO inscribe el campus central como Patrimonio Mundial

El estadio

El Estadio Olímpico Universitario fue sede de los Juegos Olímpicos de 1968. Su forma de cazuela no se levantó sobre el terreno: se hundió en él, excavando en la lava y usando el material para formar los taludes. Es uno de los ejemplos más claros de cómo el proyecto trabajó con el pedregal y no contra él.

El Centro Cultural Universitario

Al sur del campus central, en la zona que se urbanizó después, está el Centro Cultural Universitario. Ahí se encuentra la Sala Nezahualcóyotl, inaugurada en 1976, una de las salas de concierto con mejor acústica de América Latina. En el mismo conjunto hay teatros, cines, bibliotecas y el Museo Universitario Arte Contemporáneo, el MUAC, que abrió en 2008.

Muy cerca está el Espacio Escultórico, una obra de 1979 hecha por seis escultores: Helen Escobedo, Mathias Goeritz, Federico Silva, Manuel Felguérez, Hersúa y Sebastián. Es un gran anillo de módulos de concreto que rodea un campo de lava intacto. No representa nada: es una forma de enmarcar el pedregal para que se vea como lo que es, un paisaje volcánico en medio de la ciudad.

La reserva del Pedregal

Una parte importante del campus es una reserva ecológica, declarada en 1983 para proteger lo que quedaba del ecosistema del pedregal. Tiene más de doscientas hectáreas y en ella viven plantas y animales que se adaptaron a crecer sobre roca: el palo loco, que florece en amarillo durante la temporada seca, orquídeas, reptiles, aves e incluso mamíferos pequeños como el cacomixtle.

Es uno de los pocos lugares del sur de la ciudad donde se puede ver cómo era el terreno antes de que se construyera encima. El Pedregal de San Ángel, la colonia vecina, se urbanizó con grandes casas sobre la lava, y en muchas de ellas la roca volcánica se conservó como parte del jardín.

Cuicuilco, la ciudad que tapó la lava

Muy cerca de CU, cruzando el Periférico, está la zona arqueológica de Cuicuilco. Su pirámide circular es una de las construcciones más antiguas del valle, anterior a Teotihuacan. La erupción del Xitle cubrió buena parte de la ciudad que la rodeaba, y lo que hoy se ve es lo que quedó por encima de la lava.

La relación entre los dos lugares es directa: la misma erupción que acabó con Cuicuilco creó el terreno sobre el que siglos después se levantó la universidad.

Una ciudad dentro de la ciudad

CU no es solo un campus: funciona como una pequeña ciudad. Tiene transporte interno gratuito, el Pumabús, con varias rutas que conectan las facultades con las estaciones del Metro y del Metrobús. Tiene su propia red de ciclovías, bibliotecas, clínicas, albercas y campos deportivos. Cada día entran y salen de ella cientos de miles de personas entre estudiantes, académicos, trabajadores y visitantes.

También es un espacio público. Los fines de semana, familias de todo el sur de la ciudad van a pasear a sus explanadas, a correr en sus circuitos o a ver un partido en el estadio. Para muchos habitantes de la Ciudad de México, CU es tan parque como universidad.

Esa doble vida se nota en el mapa. Las zonas de estacionamiento, los campos deportivos y las explanadas ocupan casi tanto espacio como los edificios, algo impensable en las colonias vecinas, donde cada metro está construido. CU es uno de los pocos lugares de la ciudad donde sobra espacio abierto, y eso es parte de lo que la UNESCO reconoció.

El campus central de cerca.
El campus central de cerca.

Cómo verla en el mapa

En el mapa CU se distingue por el orden de sus espacios abiertos: grandes explanadas verdes, edificios separados y calles curvas que rodean el terreno en lugar de cuadricularlo. Es lo contrario a las colonias del centro, donde todo está pegado.

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