Los mercados de la Ciudad de México
POR CDMX ISOMÉTRICO · PUBLICADO EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2026 · ACTUALIZADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026
La Ciudad de México come en sus mercados. Hay cientos repartidos por las alcaldías, y algunos son más antiguos que la propia ciudad española. Detrás de cada uno hay una historia de cómo se ha abastecido una metrópoli de veinte millones de personas.

Una tradición prehispánica
El mercado es una de las instituciones que sobrevivieron a la conquista casi sin cambios. El de Tlatelolco era el mayor de Mesoamérica, y los tianguis —mercados que se ponen en la calle un día fijo de la semana— siguen existiendo en toda la ciudad con la misma lógica: llegan, se instalan, venden y se van.
La palabra misma, tianguis, viene del náhuatl.
La Merced, el centro de todo
Durante siglos, la mercancía que entraba a la ciudad por los canales del oriente llegaba a la zona de La Merced, al oriente del Zócalo. Ahí se formó el gran barrio comercial de la capital, y ahí estuvo el principal centro de abasto hasta fines del siglo XX.
El mercado de La Merced actual, con su gran nave, sigue siendo uno de los más grandes de la ciudad. A su alrededor se extiende una zona entera de comercio especializado por calles.
La Central de Abasto
En 1982 el abasto mayorista se trasladó a la Central de Abasto, en Iztapalapa. Es uno de los mercados mayoristas más grandes del mundo: una ciudad de naves y bodegas por la que pasa buena parte de los alimentos que consume la zona metropolitana.
En el mapa es imposible no verla. Es una retícula de techos larguísimos, todos iguales, alineados en filas: un tejido que no se parece a ningún barrio porque no es un barrio, es una máquina logística.
Mercados especializados
Algunos mercados se volvieron famosos por lo que venden:
- Sonora, junto a La Merced, conocido por sus hierbas medicinales, artículos esotéricos y juguetes.
- Jamaica, el mercado de las flores, con actividad a toda hora.
- San Juan, en el Centro, donde se encuentran ingredientes difíciles de hallar en otro lugar.
- La Lagunilla, con su tianguis de antigüedades los domingos.
- La Nueva Viga, el gran mercado de pescados y mariscos.
Los mercados públicos de barrio
A mediados del siglo XX la ciudad construyó cientos de mercados públicos en los barrios, muchos con naves de concreto y bóvedas que todavía están en servicio. Son el centro de la vida cotidiana de cada colonia: comida corrida, fondas, cerrajeros, costureras y puestos de todo lo que se necesita en una casa.
En el mapa aparecen como manzanas ocupadas por una sola construcción grande de techo plano, casi siempre cerca de una avenida y de una iglesia: la plaza, el templo y el mercado siguen siendo el núcleo de muchos barrios.
Cómo es un mercado por dentro
Un mercado público de la Ciudad de México tiene una organización que se repite casi en todos. En la entrada, las frutas y verduras, con los puestos que más se renuevan cada día. Más adentro, las carnicerías, pollerías y pescaderías, que necesitan agua y drenaje. En otra zona, las cremerías, los chiles secos, las semillas y los abarrotes. Y en algún lado, casi siempre al fondo, las fondas y cocinas, con mesas largas donde se sirve comida corrida a precios que difícilmente se encuentran en un restaurante.
Alrededor hay oficios que no tienen nada que ver con la comida: cerrajeros, reparadores de ropa, venta de artículos de limpieza, juguetes, flores. El mercado es, en la práctica, el centro comercial original del barrio.
La Merced y el fuego
La nave mayor de La Merced, inaugurada en 1957, es un edificio enorme de concreto y estructura ligera que en su momento fue un ejemplo de arquitectura moderna aplicada al abasto. En 2013 un incendio destruyó una parte importante de la nave, y la reconstrucción llevó años. La Merced sigue en pie y sigue siendo uno de los mercados con más movimiento de la ciudad.
Mercados para comer y para buscar
Algunos mercados se volvieron destino para quien quiere comer bien o encontrar algo difícil. El de Coyoacán es conocido por sus tostadas. El Mercado Medellín, en la Roma, se especializó en productos de otros países de América Latina. El de San Juan, en el Centro, tiene quesos, carnes y frutas que no se venden en casi ningún otro lugar. Y el de Jamaica, además de las flores, tiene una zona de comida muy concurrida.
La mejor forma de conocer una colonia es entrar a su mercado. En una sola nave se ve qué se come, cómo se habla, a qué hora se levanta la gente y cuánto cuesta vivir ahí.
Los tianguis, el mercado que camina
Además de los mercados fijos, la ciudad tiene cientos de tianguis: mercados que se instalan un día determinado de la semana en una calle, y que al anochecer desaparecen. Cada colonia tiene el suyo, y la gente dice "el tianguis del martes" o "el del domingo" como si fuera una dirección.
Los tianguis siguen la lógica prehispánica al pie de la letra: llegan temprano, se montan con estructuras de metal y lonas de colores, venden de todo —fruta, ropa, comida, herramientas, discos— y se van. En el mapa no aparecen, porque no son edificios ni ocupan un lugar fijo. Pero si un día recorres a pie una calle de la ciudad y la encuentras cubierta de lonas rosas y azules, ya sabes qué día de la semana es ahí.

Cómo verlos en el mapa
- La Central de Abasto. Busca en Iztapalapa la retícula de naves idénticas. No hay otra cosa igual en la ciudad.
- La Merced. Al oriente del Zócalo, la gran nave rodeada de calles comerciales.
- Tu mercado. Usa el menú ☰ de lugares, filtra por mercados y busca el de tu colonia.
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