La Basílica y el Tepeyac

POR CDMX ISOMÉTRICO · PUBLICADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Al norte de la ciudad, al pie del cerro del Tepeyac, está el santuario católico más visitado de México y uno de los más visitados del mundo. Desde arriba se ven dos basílicas, una junto a la otra, varias capillas escalonadas en la ladera y una gran explanada donde caben cientos de miles de personas.

El Tepeyac y el conjunto de la Basílica, al norte de la ciudad.
El Tepeyac y el conjunto de la Basílica, al norte de la ciudad.

El cerro a la orilla del lago

El Tepeyac es el extremo sur de la Sierra de Guadalupe. Cuando el valle estaba inundado, su pie tocaba el agua del lago de Texcoco, y una de las calzadas que salían de Tenochtitlan llegaba hasta ahí. Mucho antes de la conquista ya era un lugar sagrado, asociado a una deidad femenina.

Según la tradición católica, en diciembre de 1531 la Virgen se le apareció en ese cerro a Juan Diego, un indígena de la región, y su imagen quedó estampada en su tilma. Esa imagen es la que se venera en la basílica. Juan Diego fue canonizado en 2002.

La basílica antigua y el suelo

A lo largo de los siglos se construyeron varios templos al pie del cerro. El más importante de los antiguos se terminó en 1709 y es la que hoy se conoce como la basílica antigua. Durante más de dos siglos y medio fue el santuario principal.

El problema fue el suelo. La basílica antigua está sobre la orilla del antiguo lago, sobre arcilla blanda, y como tantos edificios pesados de la ciudad se hundió de forma despareja. Con los años se inclinó de manera visible y sufrió daños que obligaron a cerrarla y, más tarde, a hacer trabajos para estabilizarla. Si la miras con atención, se nota que no está derecha.

La basílica nueva

Para sustituirla se construyó una basílica nueva, inaugurada en 1976 y diseñada por Pedro Ramírez Vázquez, el mismo arquitecto del Museo Nacional de Antropología. Es un edificio de planta circular con un gran techo que cae hacia los lados, pensado para que miles de personas vean la imagen al mismo tiempo desde cualquier punto.

Su estructura se diseñó teniendo en cuenta el suelo: es ligera para su tamaño y está cimentada para resistir el hundimiento. En el mapa se ve como un volumen redondo y ancho, junto al rectángulo de la basílica antigua. Las dos juntas resumen dos maneras de construir sobre el mismo terreno difícil.

1709 · 1976 la basílica antigua y la nueva, una junto a la otra

El 12 de diciembre

Cada año, en los días alrededor del 12 de diciembre, llegan a la Basílica millones de peregrinos. Muchos vienen caminando desde otros estados, o en bicicleta, cargando imágenes de la Virgen. La víspera, la explanada se llena de gente que pasa la noche ahí, y a la medianoche se cantan las mañanitas.

La explanada, que en el mapa aparece como un gran espacio abierto frente a las basílicas, está diseñada para esa escala. Durante el resto del año parece desproporcionada; en diciembre se queda chica.

Las capillas del cerro

En la ladera del Tepeyac hay varios edificios religiosos más. La Capilla del Pocito, construida en el siglo XVIII sobre un manantial, tiene cúpulas cubiertas de azulejos azules y blancos y es una de las joyas del barroco mexicano. Más arriba, en la cima, está la Capilla del Cerrito, en el lugar donde según la tradición Juan Diego cortó las rosas que llevó al obispo como prueba. Hay escalinatas y jardines que suben por la ladera, con vista a toda la ciudad.

La Calzada de los Misterios

Para llegar al santuario desde la ciudad había dos calzadas. Una es la Calzada de Guadalupe. La otra, la Calzada de los Misterios, sigue el trazo de la antigua calzada prehispánica del Tepeyac, y a lo largo de ella se construyeron en el siglo XVII quince monumentos que representan los misterios del rosario. Algunos todavía se conservan.

En el mapa las dos calzadas se ven como líneas rectas y paralelas que corren hacia el norte, directo hacia el cerro. Como las otras calzadas antiguas, son de las pocas vías que atraviesan el tejido urbano sin acomodarse a él: fueron caminos sobre el agua mucho antes de ser calles.

La Villa, un pueblo aparte

El santuario dio origen a un pueblo, la Villa de Guadalupe, que durante siglos estuvo separado de la ciudad y tuvo su propio gobierno. En el siglo XIX recibió el nombre de Guadalupe Hidalgo, y ahí se firmó en 1848 el tratado que puso fin a la guerra con Estados Unidos. En la primera mitad del siglo XX la villa quedó integrada a la ciudad, y su territorio se convirtió en la actual alcaldía Gustavo A. Madero.

Por eso mucha gente sigue diciendo "voy a La Villa" para referirse a la Basílica y a su entorno, y la estación del Metro se llama La Villa-Basílica. El nombre es el recuerdo de cuando ir al santuario era salir de la ciudad.

Alrededor del santuario

El conjunto no se limita a los templos. Junto a la basílica antigua hay un museo con pintura y objetos religiosos de varios siglos, y en años recientes se construyó una plaza comercial y de servicios para los peregrinos. En las calles que rodean el santuario hay decenas de tiendas de artículos religiosos, fondas y puestos que viven de los visitantes.

Visto desde arriba, el conjunto es una pieza distinta a todo lo que lo rodea: un gran espacio ceremonial, abierto y ordenado, al pie de un cerro, en medio de colonias densas de casas pegadas. Es, a su manera, una versión moderna de lo que fue el recinto sagrado de Tenochtitlan: el lugar donde la ciudad se reúne.

Las dos basílicas y la explanada.
Las dos basílicas y la explanada.

Cómo verla en el mapa

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