Coyoacán y San Ángel

POR CDMX ISOMÉTRICO · PUBLICADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Hace poco más de un siglo, ir del Zócalo a Coyoacán era un viaje al campo. Coyoacán, San Ángel, Tlalpan, Mixcoac y Tacubaya eran pueblos separados de la ciudad por haciendas, huertas y milpas. La mancha urbana los alcanzó y los rodeó, pero no los borró: todavía se reconocen desde arriba como nudos en medio de la retícula.

El centro de Coyoacán: el Jardín Centenario y la Plaza Hidalgo.
El centro de Coyoacán: el Jardín Centenario y la Plaza Hidalgo.

Cómo se reconoce un pueblo absorbido

Un pueblo antiguo tiene un patrón que se repite casi siempre. En el centro, una plaza con una iglesia, muchas veces de origen franciscano o dominico del siglo XVI. Alrededor, calles estrechas que no forman una cuadrícula, sino que siguen los caminos viejos que salían hacia otros pueblos. Y en las orillas, el punto donde ese tejido irregular choca con las colonias trazadas en el siglo XX, con sus manzanas rectas y sus calles numeradas.

En el mapa ese choque es fácil de ver. Busca una plaza con una iglesia grande, y fíjate en cómo cambian las calles alrededor. Si en un radio de pocas cuadras dejan de ser rectas, se estrechan y se curvan, estás casi seguro sobre un pueblo que existía antes de que llegara la ciudad.

Coyoacán, el primer ayuntamiento

El nombre viene del náhuatl y suele traducirse como "lugar de coyotes". Después de la caída de Tenochtitlan en 1521, Hernán Cortés se instaló en Coyoacán mientras la ciudad arrasada se reconstruía, y ahí funcionó durante un tiempo el primer ayuntamiento de la capital de la Nueva España.

Su centro son dos plazas unidas: el Jardín Centenario, con la fuente de los coyotes, y la Plaza Hidalgo, frente a la parroquia de San Juan Bautista, construida en el siglo XVI. Alrededor hay calles empedradas, casonas antiguas y una vida de barrio que atrae a visitantes de toda la ciudad los fines de semana.

Un detalle que el mapa revela: en OpenStreetMap no hay una colonia llamada simplemente Coyoacán. Las cuadras del centro aparecen repartidas en otras colonias, como Del Carmen. Coyoacán es el nombre del pueblo, del barrio y de la alcaldía entera, pero no el de una colonia.

Frida, Trotsky y la calle Francisco Sosa

Coyoacán guarda dos de las casas más visitadas de la ciudad. La Casa Azul, donde nació y vivió Frida Kahlo, es museo desde 1958. A unas cuadras está la casa donde vivió León Trotsky en su exilio, hoy también museo. Las dos son construcciones de barrio, de muros altos que dan a la calle y jardines adentro, típicas de un pueblo que se volvió zona de casas de campo para la gente de la ciudad.

La calle Francisco Sosa, que une Coyoacán con el barrio de Santa Catarina y sigue hacia el poniente, es de las más antiguas del sur. Es angosta, arbolada, con casas de los siglos XVII al XX, y en el mapa se ve como una línea casi recta que cruza un tejido de manzanas irregulares. Era el camino que unía Coyoacán con San Ángel.

San Ángel

San Ángel creció alrededor del convento del Carmen, fundado por los carmelitas a principios del siglo XVII. El pueblo se llamaba Tenanitla, y el nombre del convento, San Ángelo Mártir, acabó dándole el nombre con el que se conoce. El convento es hoy un museo, y en su cripta se conservan momias descubiertas durante la Revolución.

El corazón del barrio es la Plaza San Jacinto, donde cada sábado se instala un bazar de arte y artesanía. Sus calles empedradas suben y bajan porque San Ángel está en el borde del pedregal, sobre terreno volcánico. En el mapa se nota: las calles de San Ángel se tuercen de un modo que las de Coyoacán, sobre terreno más plano, no lo hacen.

Los Viveros

Entre Coyoacán y la avenida Universidad están los Viveros de Coyoacán, un vivero de árboles creado a principios del siglo XX por Miguel Ángel de Quevedo, el ingeniero al que se conoce como el apóstol del árbol. Su idea era producir los árboles necesarios para reforestar la ciudad y los cerros del valle, que para entonces estaban muy deforestados.

El vivero sigue produciendo plantas, pero para la mayoría de la gente es otra cosa: uno de los lugares favoritos del sur para correr. Sus caminos de tierra entre hileras de árboles se llenan cada mañana. En el mapa se ve como un rectángulo verde de trazo muy ordenado, con calles internas en retícula, porque se plantó por filas.

1521 Cortés se instala en Coyoacán tras la caída de Tenochtitlan

Los otros pueblos

El patrón se repite por toda la ciudad. Tlalpan conserva su plaza y su centro de calles empedradas al pie del Ajusco. Mixcoac tiene su plaza y su iglesia entre avenidas enormes. Tacubaya, que fue un pueblo de casas de descanso de la gente rica, hoy es un nudo de transporte, pero su trazo antiguo sigue ahí. Y hay decenas de pueblos más pequeños, en Iztapalapa, Azcapotzalco o Xochimilco, que conservan sus fiestas, sus mayordomías y sus barrios aunque estén rodeados de ciudad.

Esos pueblos son la prueba de que la Ciudad de México no es una sola ciudad que creció, sino muchas que se juntaron. Cada uno aporta un punto donde el trazo cambia de idioma, y es de lo más interesante de mirar desde arriba.

Por qué se conservaron

Parte de la respuesta es geográfica: Coyoacán y San Ángel estaban en tierra firme, a salvo de las inundaciones, y por eso se volvieron lugares de descanso de la gente acomodada. Esas casas de campo, con sus huertas, se convirtieron después en barrios residenciales que se protegieron por su valor histórico.

La otra parte es legal: los centros de estos pueblos se declararon zonas de monumentos, lo que limita qué se puede demoler y construir. Por eso ahí no hay torres, y las alturas se mantienen bajas aunque el suelo valga mucho.

San Ángel y la Plaza San Jacinto, al borde del pedregal.
San Ángel y la Plaza San Jacinto, al borde del pedregal.

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